07 agosto 2008

Algo gris, como en una inercia, me empapa la vida.
A qué este brillo metálico, ese roce tibio que crispa.
Sin luna no hay abrazo que dure tres minutos,
pensamiento que no pierda la voz.
Este rugido del color de la sangre,
este pinchazo sordo que me araña la cara y los labios.
Esos de besar.

Ahora, despierta, sólo he de contener fantasmas
anidados en la punta de la lengua,
escondidos en la parte más vital del corazón.
Un, dos, tres... sábanas rotas.
Un, dos tres...

No quiero esos ojos de mirar al suelo,
con palabras disparadas sin pulso (pero justo al Centro).
Cuando otras, desvaídas,
se deslizan a mi lado sin llegarme
y no tengo ni el valor ni la certeza de bajar la mano.

Tengo un corazón que late.
Un, dos, tres.
Mudo de extrañeza y desconcierto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

cease to resist, giving my goodbye
drive my car into the ocean
you'll think i'm dead, but i sail away.