18 septiembre 2006

Y la vida sigue. Ahora pienso que quizá no era más fuerte, quizá era mi inocencia la que le daba alas a mis puños para resquebrajar todo tipo de apatía. Pero quizá me sorprenda, nuevamente, en la siguiente esquina.
A veces hay que pararse a sonreir. A despedirse con la mano.
Reaprender a mirarse en el espejo. A reunir todas esas pequeñas lágrimas, ese vapor de momentos que no miramos de frente.
Mi tiempo es escaso ahora, pero sé que eso no es una excusa. Y las que inventamos para dejarnos llevar sólo son una mordaza.
Prometo gritar bien alto. Decir que no, y decir que sí, con brillos en los ojos.
Y jamás, mientras me quede aire, dejar de luchar contra los párpados.


P.D: Revolviendo en los cajones de
pequeñas revoluciones me reencontré con una alusión a este poema de Benedetti, que bien merece un repaso:

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

3 comentarios:

principio de incertidumbre dijo...

es raro, porque antes leía el blog sucesos argentinos. y más que lo de benedetti me quedo con esto:
http://sucesosargentinos.blogspot.com/2006/09/sostiene-bolao.html


Claro, que tus palabras las elejimos siempre, pero a veces Benedetti me cansa. Antes lo quería más.

Anónimo dijo...

No ceje en el empeño de lucha contra cuarteles de invierno.

Entiendo que no existe un rmedio más eficaz pero nunca lo llevo a cabo.

Abrazo!

Anónimo dijo...

No te salves tú tampoco, ni yo, ni nadie...