22 noviembre 2005

Últimamente no me apetece escribir. O releo lo que escribo, y lo borro... o lo destino al olvido de cualquier carpeta perdida, de las letras que expresan una fecha o un instante que se acaba al desecharlo. O en algún papel, sepultado en un cajón donde se pudren las ideas que no cuajaron o perdieron su momento. Últimamente, cuando escribo, me he pasado la noche en vela. Por una u otra razón suspendida en los sucesos, en las manos de veladas que se dirigen a mañanas que no te despiertan. Que te empapan de la misma confusión y a la falta de caminos conocidos. Cojo el móvil y leo los mensajes de una noche de ausencia, lo devuelvo al bolso sin una pizca de ganas de contestar y con algunas de hacerlo al mismo tiempo. Las mismas que de echarme a dormir o seguir insomne para los restos del día. Sobrevivir en una marejada de igualdades y de miedo. Indiferencia y ganas de vivir. Amigos con sonrisas, con problemas, amigos con lágrimas y abrazos que se escurren y se pierden sin sentido entre cientos de kilómetros de ausencia y miles de distancia. María con derrota en la mochila. Como la pluma azul que me agarrotó las horas en una mueca de desgarro aquel día, cayendo, perdida y sucia hasta que mi mirada no pudo aguantar más tiempo muriéndose en el suelo. En días como hoy uno sonríe como un loco ante el espejo sin estar exactamente mal, sin estar mal, sin estar...
Y días después uno se da cuenta de lo que va cambiando, de todo lo que se gana, y se pierde. Dejada la inocencia en el camino ésta sólo aparece en su papel de los instantes, como un mimo de lágrima y sonrisas imposibles. Y es posible una mueca prefijada que fosilizó en el pecho, sin sangre para creérsela. El bombeo necesario que se escapa y te pudre el llanto y la palabra. Acartonado en viejas fotos que se temen recordar. Que se han ido para coserte el pecho en mil fragmentos sin dueño. Encajar un beso y un puñal con semblante indiferente. Seguir andando. Andar... Lo que más se teme está detrás de esas murallas insalvables, lo que más te duele se ha comido el corazón, como un pequeño demonio ocupando todo el hueco que late entre marañas de pelo, dientes y extrañeza. Lo más terrorífico es haber tenido un Hogar y tener que seguir andando. El blanco, el negro, el gris. Tus propios pasos. Andar sin creerte nada demasiado...

9 comentarios:

Alfredo dijo...

Se lo acabo de decir a otra persona, más largo y a propósito de otros conceptos: las palabras son los pasos de la memoria. También los pazos (ingenioso retruécano para los privilegiados que falan galego ;-) ).
No pocas veces, a propósito de este ser las palabras como castillos roqueros más o menos lujosos de nuestra memoria, callamos los dolores por no recordarlos invocando a las palabras. Hasta que no podemos más, y se nos desborda la mamoria RAM...
Un abrazo, María con memoria en los ágiles dedos en el teclado.

principio de incertidumbre dijo...

Déjese llevar...


A veces uno y la insistencia con la nostalgia (que no siempre lo peor es añorar lo que no sucedió o ya no está) no contribuye demasiado a las cosas.

Yo le creo, Ignus. Sobre todo cuando habla de poesía y biología.

;-)

Besos.

Ignis fatuus dijo...

A veces me da la sensación de que me quejo demasiado. En realidad las palabras son el exorcismo, la pintura negra que se saca para que permanezca el buen ánimo. Muchas veces...
Y sí que se desborda por momentos, sí, casi sin sentido...

Y Pdi: es un trocito de fe que, desde luego, me sonríe en la mañana

Unha aperta a ambos,

Anónimo dijo...

Su capacidad para exorcizar (¡?) los miedos y miserias interiores me embargan con una sensación agridulce: envidia y admiración. El reciente premio de poesía Loewe a declarado que si no hubiese escrito el poemario premiado el suicidio era el camino.

Aunque soy escéptico en cuanto a la materia lenitiva y curativa de la escritura sobre nuestra vida.

Un caluroso (sic) abrazo.

principio de incertidumbre dijo...

Bueno, uno a veces se queja mucho. Lo importante es no creerse el discurso y la musiquita sonando.
Creo que cuando sea más vieja, voy a ser más insoportable. Hay que aprender a disfrutar más.


Saludando de nuevo
:-)

DINOBAT dijo...

Hola que tal?, interesante el concepto del blog!, entretenido y diferente, saludos,


JD

Ignis fatuus dijo...

Mnem: no siempre funciona, pero a veces, al menos, transmutas los pensamientos grises en palabras y eso de poder verlos ahí en un folio(desconozco el significado psicológico del asunto) es como si te aliviara un poco de carga. Después, le das vueltas a otras cosas.

Nada para decir: A mí no me gusta mucho lo que "está saliendo" pero gracias.

PdI: Yo me dejo llevar. Pero siempre quedan esos momentos, "tipo goteo" donde te planteas cosas que han ido cambiando. Donde tienes que volver a ubicarte, a verte a ti mismo con mayor claridad. Esos instantes de soledad indispensables que no siempre son para recrearse en lo bueno, si no para bucear un poco (y a veces, sí, ensombrecerse un poco). De todos modos tienes razón. Y sí, después de eso intento que la "banda sonora" sea otra ;-)

Hola dinobat, me alegro de verte por aquí. Si te gusta, como en casa. Otro saludo para ti y

abrazos para todos,

Explorando dijo...

...son momentos, como que el ritmo de la vida nos lleva a detenernos en algo y cuestionarlo...

...pero de esas preguntas siempre algo nace...

Ignis fatuus dijo...

Algo nuevo, sin duda ;)
Un saludo