08 septiembre 2005
El diablo enamorado, Jacques Cazotte
Jacques Cazotte (1719-1792, y guillotinado, el tío, durante la Revolución Francesa), gran desconocido, por lo menos para mí, hasta el momento, tuvo una vida nada anodina y apacible. Fue reflejado en pasajes de las obras de personajes tan desemejantes como Charles Baudelaire o Nodier y sintió una filia por lo místico, por el ocultismo, que le llevó a relacionarse con la secta iluminista y, presuntamente, acertar en diana, proféticamente, en lo relacionado con el mismo tipo de muerte que a él le tocó, de Luis XVI y María Antonieta. Espiritualista y visionario al que su amor por el Antiguo Régimen le hizo perder la cabeza.
La sinopsis de este breve cuento, de esta alegoría donde el autor quiso advertir a ese –y éste- mundo en trance, la importancia de esas fuerzas ocultas que se ciernen sobre nosotros, que se nos aparecen y se nos esconden, que nos prueban y que, en fin, nos pierden o redimen la resume Don Enrique Sordo como sigue:
“Un joven español, capitán de la guardia del rey de Nápoles, atraído por ciertos experimentos de magia, se deja llevar hasta el extremo de invocar a Belcebú en las ruinas de Portici, con un ritual que acaba de aprender de otro compañero de guarnición. El diablo se presenta, en primer lugar, con el horrible aspecto de un camello, luego con el de un perro podenco y, finalmente, con la apariencia de un paje que después se transmuta en una hermosa muchacha, Biondetta. El capitán, don Álvaro, acusado de nigromancia, tiene que huir a Venecia, ciudad en la que gana una fortuna en el juego gracias a los consejos de Biondetta, que le ha seguido a la ciudad véneta a pesar de la desconfianza de don Álvaro. Poco a poco, esa desconfianza se desvanece: gracias a la habilidad que la encantadora criatura emplea para seducirle, se enamora locamente de ella y se convierte en esclavo de sus caprichos. Entonces desea casarse con ella, con una única condición: obtener la aquiescencia de su madre, doña Mencía, que sigue siendo para él una especie de conciencia moral. En ese momento, la muchacha desaparece misteriosamente. Don Álvaro relata la aventura a su madre y a don Quebracuernos, un sabio doctor de Salamanca que le hace ver que ha vivido durante un año y medio con el mismísimo demonio”
Para quien quiera leer un librito “fácil”, o supuestamente fácil, se lo recomiendo. Rápido, entretenido, las figuras aparentemente usadas en forma de simbolismo moral pueden convertirse fácilmente en un extraño marco de situaciones totalmente dispares en las que cualquiera puede reconocerse buscando, debilitándose, cayendo, o simplemente despertando un día con esa brecha torturada de la mente en donde truecan velozmente la cabeza de camello, la de humano, la de ángel, y no sabes si quieres despertar, o seguir soñando. Si sueñas u observas, con los ojos aún con velos, una horrible pesadilla.
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2 comentarios:
Gracias amore, por no cambiar tanto como para no poder hacer un trabajin meritorio y sentido que me demuestre que eres divina en varios sentidos... ailofiu
Es lo dices porque tienes espejitos en los ojos.
Dímelo cuando supere este año crítico, de DEAS y trabajitos estupendos que parecen una mierda. Si consigo darle forma y consistencia a eso me sentiré un poco más satisfecha.
I love you too, ya sabes.
Biquiños,
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