04 septiembre 2005

Duele demasiado. Y ahora...

La vida era un fotograma perfecto de tu beso en mi sonrisa, de esos que atesoran un instante y se desligan del tiempo. Brillaba, brillaba –y dolía- como si fuera hoy, sin serlo. Entre cielos y también descensos, y el saber intraicionable de tu abrazo constante que siempre consolaba. Ni siquiera me apetece escribir de esa Caída que hoy, todavía, sucede. Todos los domingos por la tarde y el Ruído. Mil promesas cayendo por el hueco de una herida. Hoy tengo la cabeza plagada de demonios, gris en la mirada, polvo del descuido en cicatrices. Y miedo, mucho miedo de sentirme como ahora. Como entonces. Como demasiadas veces, me digo, entre la angustia como grito silencioso en mi garganta, una nueva ausencia sustituta de ese abrazo, y esa incomodidad del acero enfriándome las vísceras.

1 comentario:

principio de incertidumbre dijo...

Oh, a mí me dolió también... Supongo que es bueno buscarse una actividad los domingos.

Charly García supo cantar:
"solamente muero los domingos, y los lunes, ya me siento bien".

Ojalá sea.