Tengo la memoria apresada a la puntera de mis botas. En días como hoy no es un lastre entre mis pasos: camina por delante de mí. Se quedaron allí, también, los recuerdos. Para ellos ya es muy tarde y demasiado pronto. Como las cosas abocadas a morir, o el vaso abandonado a mi derecha: vacíos. Con una esperanza vaga, arrinconada en una realidad que desconocen. Ya nunca llegarán a tiempo para el último golpe, ese último eslabón de una cadena que nos une en un camino irremediable. Pérdida o decepción, quizá redención o tristeza, quizá fracaso, o una paz aciaga que nos conecta con la vida.
Nunca dejaré de luchar. Es una de las muchas maneras de combatir la nada.
02 febrero 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Luchar desmedida, denodadamente… Escapar de la corriente vil que trata de arrastrarnos. Bracear y patalear sin control. Ahogarse. Y para huir de la NADA perderlo TODO.
«Não "uma das muitas formas de luta contra a nada"; é, essencialmente, a única ou paradigmática deles» (a hierofante brasileira, muito saudável, disse-me há alguns anos atrás ;-) )
Saúdos caniculares australes
Publicar un comentario