Siempre quise escribir como sentía en la cabeza. Plasmar, sin la necesidad de ese crudo y tenaz esfuerzo, todos los repiqueteos in-ce-san-tes que a veces amenazaban con abrirse paso a través del cráneo. Mucha gente no quisiera nunca verse así, como un libro abierto abandonado en cualquier sofá desvecijado, expuesto a todas las miradas de un museo o embalsamado en el interior de cualquier vitrina, con un sinnúmero de focos muy interesados en dejarlo ciego. Papel, decía. Mojado o resquebrajado por el paso del tiempo y el exceso de aireación. Pero yo, incluso cuando mi voz no se quebraba en la vigésima sílaba y tenía oxígeno para compartir vivencias, siempre desee tener una mirilla en la cabeza. Quizá entre las cejas, a la altura de la nuca o en alguno de los párpados, para ganarse un beso. Previo ticket y en sesión concreta, claro. Una atenta mirada y todo claro, mi espalda libre de esa carga y mis sentimientos desperdigados en cualquier otra mente, haciendo las sinapsis adecuadas, compartiendo mano a mano con un latido de aquí, un latido de allá. Y a salvo del viento. Ahora, mientras busco ordenar todos mis recuerdos intento también que todo tenga un sentido un poco más vívido, concreto. De esa realidad que a veces se nos muestra, o parece que mostramos a nuestro pesar. Cogí todos aquellos cuadernos de cálidas palabras y amaneceres gélidos y mezclé los puñales que cosieron mi garganta y mis labios a una mueca de indiferencia. Anudé los rebordes de la carne abierta con las caricias que me hicieron sentir unido a alguien alguna vez. Creé un collage extraño.
Una mezcla de diversidad y de locura que nadie, ahora ni siquiera yo, alcanzó a comprender.
14 noviembre 2008
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6 comentarios:
Es muy bonito .)
Beso
puede que nadie lo comprenda, pero últimamente me asaltan sensaciones similares.
encantado de reencontrarte, unha apertiña!
anónimo: Una sonrisa de un solo ojo! Petons ;P
V: nunca me fui, a veces leo, pero he estado más silenciosa.
Apertas ós dous,
Buen taladro tu pluma. Dejas ver el patio de colegio en hora de recreo que pintas de rojo. Joder, incluso se oyen los gritos del barullo de tus sentimientos. Buen taladro..., y mejores brocas.
Un beso
¡Magnífico!
(de paso, aprovecho para contarte que las reformas, por el momento, han finalizado, lo que nada garantiza al acaso lector que por su cuenta y riesgo se internare en el obrador).
Un beso
...escribir como se siente. es raro, pero se nota que lo lográs maravillosamente...
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