¿Y todavía sigues pensando que podrás escribir toda la negrura? O escupirla, quizá. Jugar con las letras, volverte hambre y jamás volver a pasar sed. A pensar a oscuras.
Me gusta escribir con las tripas. Las manos pierden el control y todo lo que repiquetea se olvida de su valor. De vosotros, de quien escucha. Me pararía a pensar, a pensarme, a opinar acerca de lo poco en que confío. No confío en que unas pocas líneas abran la brecha. Un tajazo inmenso, volviendo frío el abismo de la noche. Es sólo el silencio. El buscado o esperado. A veces grita sin pensar. Es entonces cuando sé de las delicias de la carne. El por qué de la sangre. O cuando busco entre tus labios para poder quedarme. Ya no sé esperar, es cuando miro a mi costado cuando tiemblo. Cuando dudan mis pasos.
Y quiero permanecer despierta.
20 septiembre 2007
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5 comentarios:
...no hay palabras...
Radiclamente honesto.
Sí: sólo escribimos tal como somos, cuando fluyen palabras y silencios como si nadie más pudiera llegar a leerlos...
La pena siempre está en que las palabras no describen en toda su extensión lo que hay dentro.
Pero lo bonito es que lo intentan.
Hola de vuelta, la verdad es que hace mucho no leia lo que escribias, me quedé en la foto azul, ahora me encuentro con un ojo (hermoso), tampoco segui escribiendo en m,i blog, y no se si esto es un comienzo, solo queria saludar, siguen tristes esas palabras, las descargas suelen ser tristes, y condensadas, como leche condensada pero saladas, vi tus fotos, muchos bichos, muchos lugares lindos, apareció un oso por ahi, y tambien aguiluchos de esos conozco, hay muchos aca en bariloche, son las 9 de la mañana y te deseo un excelente dia.
un abrazo
mai
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