03 mayo 2007

Desnudo en rojo o en pedazos

No me gusta nada, esto. Y al mismo tiempo muero de ganas, en esos instantes en los que la razón se convierte en un objeto olvidado en los cajones, de decirle a la muerte "oye, hoy tengo mi asidero, vete a cerrar otros ojos". Hoy, quizá no lo entiendo. No puedo considerar ni la certeza, ni es tampoco una biblia consagrada a la sangre derramada. Hoy no es nada, en realidad (¿y cuándo fue ayer?). Sólo sensaciones sin nombre. Que a veces, absurdamente, me empalagan hasta la náusea, pero me levantan un par de palmos del suelo. Suficiente. Miedo. A veces terror desmadejado, ganas de no pensar. De huir bien lejos, a donde se me pierda el rastro y el pelo sea sólo el aire que se mueve, allá, en el horizonte.

...

Letras negras sobre fondo blanco. Pero las manos están ateridas. Y no se deslizan sobre el papel. Y el fondo, el fondo no es tan blanco. Y yo me río como “Homsa”, con muchas ganas de ser feliz, de ver el lado bueno, de ventilar como calor todo aquello que al cerebro no le vale. Todo aquello que olvidó el corazón. Todo aquello que no me lata en las venas. Veo luz, y escaleras. Todo lo que cabe en la sonrisa si la semana es una excusa de llegadas y retornos. Veo mis folios y mis ansias. Veo, con una mueca que trata de evitar las lágrimas, toda mi ilusión, y mis papeles desperdigados por el suelo. Los cuadros por pintar. Y todas aquellas canciones a las que darles nombres.
Veo mi pasado como si viviera cien años y hubiera pasado los últimos diez haciendo recuento sin la sabiduría de los noventa pasados.
Me veo como un folio ya pintado y las letras la catarsis. No emociones contenidas, ni veladas en suspenso sólo por no saber cómo ver ya amanecer…
Veo lo oscuro sobre verde, o al revés, que las horas despintadas me grabaron en las plantas. Lo que mañana parecerá un momento y pasado se rehará presente. Todo aquello que, entre ascuas, medias sombras, en lo oscuro de mi pecho, saltará sobre la cama –o en los sueños- a clavar todos los ceros, todo el descontento.

...

No en la fuerza oculta detrás de mis pupilas,
ni en las manos o la actitud de la frente.
No en ninguno de los pasos,
y en la pequeña inmensidad de los olvidos
donde el aire nunca es suficiente.
No en pasados o en futuros sin saliva en la garganta,
donde todo es una noche que no perdona…
No perdona…
Como lo que sé sin que perfore este pecho.
Rompedlo para que quede espacio.

...

Pesan las pestañas y los brazos…
Quiero que me destroces, que me remates…
Quiero entender…
Quiero cambiar esta latido de mierda, que me llama imbécil,
por una puta lágrima…
La incredulidad por certezas, por crueldad…
¡Sécame la sangre!
No me dejes ni una sonrisa taimada en el recuerdo.
Nada de lo que no puedo creerme…
y me ha atrapado hasta hacerme desvariar.
Utilízame con evidencias,
haz de esta náusea, de este vértigo
un punto final en la sombra.
Derrumba mis últimos pilares…
remátame…
húndeme la espina.

...

No se puede escapar al dolor. Te atrapa en cualquier giro inacabado, en cada lugar donde se quedó, atrapado, un sentimiento. Todo tiene demasiados escalones desde esta ventana, son muchos los colores que no traspasan el cristal. Y hace frío. Hace frío, hoy hace justo un año, y yo no podía respirar. Me quedaba pegada a las sábanas y tú me torturabas con tu risa y tus cosquillas. Malditos_Momentos_arañados_del _tiempo. Terminan encontrando la prisa y la mañana y se quedan sin olor. Cada pasillo me dolió un poco, y no salí a recoger las miradas que se quedaron en aquellas paredes oscuras. Las palabras aún retumban en mis oídos. Es algo dulce, que se clava sin querer al final de una caricia. Entonces se congela. Se atraganta sin perderse en la memoria. Por eso me he quedado sin palabras. Es como una espina en el costado que recuerda el agua sin querer. Pero lo que queda, detrás de los días y las horas, es sólo el efecto pernicioso del tiempo. Un silencio terminado, apoltronado en el sofá, dormitando en todos los anocheceres solitarios. Fui yo quien se fue, aunque aún no sepa exactamente a dónde.

...

Y se te acabará el humo. Y las cortinas y los límites. Siempre habrá obstáculos para una sonrisa enorme así que no pongas excusas. Cada vez somos más y hay que hacer espacio para tanto corazón. Míralos, parecen esquivos. A veces, inexistentes, pero son todo de ceniza, lo que queda después del fuego. Tú lo quieres, pero dudas si cabrá en tus manos y es adentro donde duda el espacio. También conozco ese callejón, es demasiado mullido cuando te fallan las piernas. Después todos los tobillos se quiebran. Mírame. Toda la vida calzando botas altas, eso es algo que conozco muy bien. Se me dan bien las subidas, pero casi siempre, cuesta abajo, caigo en barrena. Y sin embargo no aguanto un horizonte plano. Por eso cierro los ojos. Ahora no me preguntes. Y no admires la cicatriz en mi mano... Sólo sube.

10 comentarios:

Unknown dijo...

....rojo sobre negro es un ambiente que no me sugiere nada bueno.... muy raro todo, muy en tu estilo pero al traspiés.... me quedo con el momento arañado al tiempo.... porque nunca me surge.... existe realmente?.... un consejo, me atrevo, oso.... "quiero abrazarte tanto" de Víctor Manuel.... y luego me cuentas....

Anónimo dijo...

Un arañazo gozoso, siempre invoca las palabras adecuadas; lo suyo es pura voluntad incosciente.

(Salgo veloz protegiendo 'ficus' de la imperiosa lluvia torrencial)

MUXU! (+ cálido abrazo)

principio de incertidumbre dijo...

sí, tengo un poema, en la antepenúltimna entrada, ignus!


UN abrazo grande.


Luego te comento bien.


:)

Ignis fatuus dijo...

Lo ví, lo ví.
Pero es de abril! :P

Anónimo dijo...

Hola,Ignis. Sigue Ud.escribiendo bellamente ;-). Sólo quería dejar constancia de que sigo leyendo cada nueva entrada, aunque ahora navegue sólo esporádicamente.
Hasta pronto.

principio de incertidumbre dijo...

vengo tarde a comentar...


Varias cosas; ignus, tenés una delicadeza tan (preciosa se me viene primero) natural, y fluída. Una te imagina delicada para todo (en lo cotidiano).
El texto muy desgarrador, los versos como:
Utilízame con evidencias,
haz de esta náusea, de este vértigo
un punto final en la sombra.
Derrumba mis últimos pilares…
remátame…
húndeme la espina


los leí como yo hablaría, perdón la disgresión,

Un abrazo...


:)

'-.-' dijo...

me sumo al último comentario
y me saco el sombrero

Anónimo dijo...

Demasíado tiempo sin sus palabras...

(Intentaré comunicarme vía Cantábrico)

Muxu haundi bat

Luli dijo...

Anonada de palabras tan bellas... y pensar que llegue sin querer por aquí.

Siento así como piel de gallina. Y me gusta.

Besos de princesa y hasta muy pronto,
Luli

Dra. C.Felinus dijo...

A Paríiiiiiiiiiis?
si, quiero...
jejjje
pero no tengo pasta, ni tiempo, ni na!podemos probar a finales de septiembre?
ailofiu enigüei