A estas horas de la noche “non me quedan folgos” para hacer ninguna disección un poco cuidada, pero acabo de ver una película que me ha dejado con ganas de recomendar…
“Sophie Scholl es la única mujer de "La Rosa Blanca", un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Ella y su hermano son detenidos mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr, no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales.”
“Sophie Scholl, los últimos días”, con ese título es fácil suponer un final, al igual que concluir, ciertamente, que es una historia real más de las muchas que cuajaron esa y otras épocas. Con ese pelín de “hermosura” o “valentía”; aunque hay quien diría, y cualquiera podría pensar en algún momento de la película (después de meterse un poco en la historia), que en realidad ciertas encrucijadas sólo fueron una “tontería” o un sacrificio inútil. Y supongo que sí, y que todos tienen un poco de razón. Pero el matiz individual, siempre el individuo, es el que le da valor a un acto, principalmente por lo que supone para él. Máxime, además, si tiene una implicación externa de lo más intensa. Pero ese, es otro tema. Quizá Sophie y Hans pudieron hincar un poco la rodilla y salir con vida, con los mismos resultados poco tiempo después. Pero su historia no habría tenido tanta belleza (y ¿quién sabe lo que hace el aleteo de una mariposa en Hong Kong?) y, quizá también, no se hubieran soportado a sí mismos por haber pisoteado sus ideales, su conciencia al fin y al cabo, del mundo y de sí mismos. ¿Y quiénes somos si no nos *Cuidamos* a “nosotros mismos*? El “hasta la muerte” quizá sea un concepto un tanto ambiguo, y en algunas situaciones extremo, pero la relatividad y la complejidad de un encuentro cara a cara en el espejo, a veces, merece un pensamiento despegado de esa silla en la que ahora estamos sentados.
Y no me enredo más porque ahora, más que estar sentada, me apetece acostarme; pero os dejo otras palabras porque la historia real fue como sigue:
"Sophie Scholl
Sophia Magdalena Scholl (Nacida el 9 de mayo de 1921 en Forchtenberg (Hoy Württenberg), Alemania - Ejecutada en Munich el 22 de febrero de 1943). Dirigente y activista anti-nazi del movimiento Rosa Blanca en la Alemania Nazi. Al momento de su detención era estudiante de Biología y y Filosofía en la Universidad de Munich.
== Infancia y alcalde de Forchtenberg am Kocher cuando ella nació, siendo Sophie la cuarta de cinco hermanos. Comenzó el colegio con siete años y contó con una infancia libre de preocupaciones. En 1930 se trasladó, junto con su familia, a Ludwigsburg y dos años más tarde a la ciudad de Ulm donde su padre abrió una oficina de consultoría de negocios.
En 1932, Sophie comenzó secundaria en un colegio para chicas. A los doce años fascinada por el Nacionalsocialismo se apuntó a la Liga de Chicas Alemanas (BDM por sus siglas en alemán) organización femenina de las Juventudes Hitlerianas, al igual que la mayoría de sus compañeras de clase. Sin embargo, su entusiasmo inicial fue transformándose gradualmente en criticismo. Ella estaba al tanto del punto de vista también crítico de su padre, de sus amigos, al igual que algunos profesores.
Durante la guerra
El arresto de sus hermanos y amigos en 1937, por participar ilegalmente en el Movimiento Católico de las Juventudes Alemanas, le marcó fuertemente. Comprendió la visión agresiva del Nazismo y desde ese momento se hizo tenaz opositora al gobierno de Hitler.
Tenía talento para el dibujo y la pintura y, por vez primera, entró en contacto con los llamados "artistas degenerados". Igualmente era una ávida lectora que desarrolló un creciente interés en la Filosofía y en la Teología. Todo ello constituía su mundo alternativo al mundo Nacional Socialista.
En la primavera de 1940 finalizó sus estudios de secundaria. El tema de su ensayo fue "La mano que mueve la cuna, mueve al Mundo".
Gustándole los niños, comenzó a trabajar como profesora de Jardín de Infancia en el Instituto Fröbel de Ulm-Söflingen. Una de las motivaciones para elegir dicho empleo fue la esperanza de que fuera reconocido como un servicio alternativo al "Reichsarbeitsdienst" (Servicio Nacional del Trabajo), un pre-requisito obligatorio para acceder a la Universidad. No fue así y, en la primavera de 1941, comenzó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar de la guerra como profesora de enfermería en Blumberg. El régimen de corte militar le llevó a pensar intensamente sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.
Tras sus seis meses en el Servicio Nacional del Trabajo, en mayo de 1942 se inscribió en la Universidad de Munich como estudiante de Biología y Filosofía.
Su hermano Hans Scholl, que estaba estudiando Medicina allí, le presentó a sus amigos los cuales, aunque eran conocidos eventualmente por sus puntos de vista políticos, hizo que Sophie se sintiese inicialmente atraída por su amor compartido al Arte, Música, Literatura, Filosofía y Teología —también tuvo su importancia el amor por pasear por la montaña, esquiar y nadar— a menudo asistían a conciertos, representaciones de obras y lecturas.
En Munich, Sophie se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos, especialmente Carl Muth y Theodor Haecker, que fueron importantes contactos para ella y sus creencias cristianas.
La pregunta que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo bajo una dictadura.
Durante las vacaciones del verano de 1942, Sophie Scholl tuvo que realizar trabajos de guerra en una planta metalúrgica de Ulm. Al mismo tiempo, su padre estaba en prisión por un comentario crítico que le hizo a un empleado sobre Hitler .
La Rosa Blanca
Empezaron a aparecer en Munich varias pintas en las paredes y panfletos en la Universidad sobre un movimiento opuesto a la guerra, denominado "La Rosa Blanca". Sophie se sintió atraída de inmediato por este movimiento y no fue sino hasta semanas después que se enteró que su hermano Hans Scholl y sus amigos eran los miembros de este grupo que había comenzado con cinco integrantes y se extendió rápidamente por toda Alemania.
Fue Sophie la encargada de captar al Profesor Kurt Huber para el movimiento.
Con su apariencia inofensiva y discreto atractivo, Sophie se encargó de trasladar a otras ciudades propaganda del movimiento y ayudar a conformar células a nivel nacional. Pronto la Gestapo, policía política Nazi orientó sus investigaciones contra el grupo aunque sin una pista.
Hans Scholl y su hermana Sophie lideraban al resto del grupo, que incluía a Christoph Probst, Alexander Schmorell y Willi Graf. El profesor Kurt Huber, preparó las dos últimas series de folletos que distribuyeron los muchachos.
Los varones de la Rosa Blanca eran veteranos de guerra, pues habían luchado tanto en el frente francés como en el ruso. Habían sido testigos de las atrocidades nazis, tanto en el campo de batalla como en el Holocausto, y eran conscientes de que el revés que la Wehrmacht había sufrido en Stalingrado podría eventualmente llevar a Alemania a la derrota.
Tras un largo intervalo de inactividad en sus actividades en la segunda mitad de julio de 1942, la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica contra Hitler en febrero de 1943, repartiendo las dos últimas series de folletos y pintando eslóganes anti-Nazis a lo largo de Munich, principalmente en las puertas de la Universidad ("¡Fuera Hitler!").
La última distribución tuvo lugar en la Universidad, la mañana del 18 de febrero de 1943, a fin de coindicir con la salida de clase de los estudiantes.
Con la mayoría de los folletos ya repartidos en lugares importantes, Sophie Scholl tomó la decisión de subir las escaleras hasta lo alto del atrio y lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Fue vista por un conserje, quien era miembro del partido Nazi, y cerró las puertas del edificio de la universidad encerrando a los hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a la Gestapo quienes arrestaron a los hermanos Scholl. Los otros miembros activos cayeron pronto en redadas a los amigos de Hans y Sophie, y tanto el grupo como todo aquel asociado con ellos fue interrogados.
En prisión
La Gestapo colocó a una prisionera política alemana de nombre Elsa Gebel a espiar a Sophie con la intención de obtener más nombres de miembros del grupo, sin embargo Elsa fue captada por el movimiento y cambió sus convicciones ante la dictadura a quienes no reportó nada. Posterior a la guerra Elsa Gebel dirigió una carta a los padres de Sophie a quienes les escribió que en esos ultimos cinco días de la vida de su hija, ella había cambiado toda su forma de pensar y eso la había marcado para siempre.
Los Scholl y Probst fueron los primeros en comparecer ante el tribunal, el 22 de febrero de 1943. Se les encontró culpables de traición por Roland Freisler (el Juez Supremo del Tribunal del Pueblo de Alemania) y condenados a ser ejecutados en la guillotina ese mismo día.
Extrañamente, a los Scholl y a Probst se les permitió compartir varios minutos solos antes de la ejecución. Sus últimas palabras, justo antes de ser guillotinada por los nazis, fueron: "Sus cabezas caerán también".
Los otros miembros clave del grupo también fueron decapitados más tarde aquel verano. Amigos y colegas de la Rosa Blanca, aquellos que habían ayudado en la preparación y distribución de folletos, así como recaudado dinero para la viuda e hijos pequeños de Probst, fueron sentenciados a penas de prisión entre los seis meses y los diez años.
Sin embargo la organización continuó, elaboró un septimo panfleto y creció en células clandestinas con el objeto de hacer crecer la resistencia contra el Régimen.
“Sophie Scholl es la única mujer de "La Rosa Blanca", un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Ella y su hermano son detenidos mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr, no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales.”
“Sophie Scholl, los últimos días”, con ese título es fácil suponer un final, al igual que concluir, ciertamente, que es una historia real más de las muchas que cuajaron esa y otras épocas. Con ese pelín de “hermosura” o “valentía”; aunque hay quien diría, y cualquiera podría pensar en algún momento de la película (después de meterse un poco en la historia), que en realidad ciertas encrucijadas sólo fueron una “tontería” o un sacrificio inútil. Y supongo que sí, y que todos tienen un poco de razón. Pero el matiz individual, siempre el individuo, es el que le da valor a un acto, principalmente por lo que supone para él. Máxime, además, si tiene una implicación externa de lo más intensa. Pero ese, es otro tema. Quizá Sophie y Hans pudieron hincar un poco la rodilla y salir con vida, con los mismos resultados poco tiempo después. Pero su historia no habría tenido tanta belleza (y ¿quién sabe lo que hace el aleteo de una mariposa en Hong Kong?) y, quizá también, no se hubieran soportado a sí mismos por haber pisoteado sus ideales, su conciencia al fin y al cabo, del mundo y de sí mismos. ¿Y quiénes somos si no nos *Cuidamos* a “nosotros mismos*? El “hasta la muerte” quizá sea un concepto un tanto ambiguo, y en algunas situaciones extremo, pero la relatividad y la complejidad de un encuentro cara a cara en el espejo, a veces, merece un pensamiento despegado de esa silla en la que ahora estamos sentados.
Y no me enredo más porque ahora, más que estar sentada, me apetece acostarme; pero os dejo otras palabras porque la historia real fue como sigue:
"Sophie Scholl
Sophia Magdalena Scholl (Nacida el 9 de mayo de 1921 en Forchtenberg (Hoy Württenberg), Alemania - Ejecutada en Munich el 22 de febrero de 1943). Dirigente y activista anti-nazi del movimiento Rosa Blanca en la Alemania Nazi. Al momento de su detención era estudiante de Biología y y Filosofía en la Universidad de Munich.
== Infancia y alcalde de Forchtenberg am Kocher cuando ella nació, siendo Sophie la cuarta de cinco hermanos. Comenzó el colegio con siete años y contó con una infancia libre de preocupaciones. En 1930 se trasladó, junto con su familia, a Ludwigsburg y dos años más tarde a la ciudad de Ulm donde su padre abrió una oficina de consultoría de negocios.
En 1932, Sophie comenzó secundaria en un colegio para chicas. A los doce años fascinada por el Nacionalsocialismo se apuntó a la Liga de Chicas Alemanas (BDM por sus siglas en alemán) organización femenina de las Juventudes Hitlerianas, al igual que la mayoría de sus compañeras de clase. Sin embargo, su entusiasmo inicial fue transformándose gradualmente en criticismo. Ella estaba al tanto del punto de vista también crítico de su padre, de sus amigos, al igual que algunos profesores.
Durante la guerra
El arresto de sus hermanos y amigos en 1937, por participar ilegalmente en el Movimiento Católico de las Juventudes Alemanas, le marcó fuertemente. Comprendió la visión agresiva del Nazismo y desde ese momento se hizo tenaz opositora al gobierno de Hitler.
Tenía talento para el dibujo y la pintura y, por vez primera, entró en contacto con los llamados "artistas degenerados". Igualmente era una ávida lectora que desarrolló un creciente interés en la Filosofía y en la Teología. Todo ello constituía su mundo alternativo al mundo Nacional Socialista.
En la primavera de 1940 finalizó sus estudios de secundaria. El tema de su ensayo fue "La mano que mueve la cuna, mueve al Mundo".
Gustándole los niños, comenzó a trabajar como profesora de Jardín de Infancia en el Instituto Fröbel de Ulm-Söflingen. Una de las motivaciones para elegir dicho empleo fue la esperanza de que fuera reconocido como un servicio alternativo al "Reichsarbeitsdienst" (Servicio Nacional del Trabajo), un pre-requisito obligatorio para acceder a la Universidad. No fue así y, en la primavera de 1941, comenzó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar de la guerra como profesora de enfermería en Blumberg. El régimen de corte militar le llevó a pensar intensamente sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.
Tras sus seis meses en el Servicio Nacional del Trabajo, en mayo de 1942 se inscribió en la Universidad de Munich como estudiante de Biología y Filosofía.
Su hermano Hans Scholl, que estaba estudiando Medicina allí, le presentó a sus amigos los cuales, aunque eran conocidos eventualmente por sus puntos de vista políticos, hizo que Sophie se sintiese inicialmente atraída por su amor compartido al Arte, Música, Literatura, Filosofía y Teología —también tuvo su importancia el amor por pasear por la montaña, esquiar y nadar— a menudo asistían a conciertos, representaciones de obras y lecturas.
En Munich, Sophie se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos, especialmente Carl Muth y Theodor Haecker, que fueron importantes contactos para ella y sus creencias cristianas.
La pregunta que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo bajo una dictadura.
Durante las vacaciones del verano de 1942, Sophie Scholl tuvo que realizar trabajos de guerra en una planta metalúrgica de Ulm. Al mismo tiempo, su padre estaba en prisión por un comentario crítico que le hizo a un empleado sobre Hitler .
La Rosa BlancaEmpezaron a aparecer en Munich varias pintas en las paredes y panfletos en la Universidad sobre un movimiento opuesto a la guerra, denominado "La Rosa Blanca". Sophie se sintió atraída de inmediato por este movimiento y no fue sino hasta semanas después que se enteró que su hermano Hans Scholl y sus amigos eran los miembros de este grupo que había comenzado con cinco integrantes y se extendió rápidamente por toda Alemania.
Fue Sophie la encargada de captar al Profesor Kurt Huber para el movimiento.
Con su apariencia inofensiva y discreto atractivo, Sophie se encargó de trasladar a otras ciudades propaganda del movimiento y ayudar a conformar células a nivel nacional. Pronto la Gestapo, policía política Nazi orientó sus investigaciones contra el grupo aunque sin una pista.
Hans Scholl y su hermana Sophie lideraban al resto del grupo, que incluía a Christoph Probst, Alexander Schmorell y Willi Graf. El profesor Kurt Huber, preparó las dos últimas series de folletos que distribuyeron los muchachos.
Los varones de la Rosa Blanca eran veteranos de guerra, pues habían luchado tanto en el frente francés como en el ruso. Habían sido testigos de las atrocidades nazis, tanto en el campo de batalla como en el Holocausto, y eran conscientes de que el revés que la Wehrmacht había sufrido en Stalingrado podría eventualmente llevar a Alemania a la derrota.
Tras un largo intervalo de inactividad en sus actividades en la segunda mitad de julio de 1942, la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica contra Hitler en febrero de 1943, repartiendo las dos últimas series de folletos y pintando eslóganes anti-Nazis a lo largo de Munich, principalmente en las puertas de la Universidad ("¡Fuera Hitler!").
La última distribución tuvo lugar en la Universidad, la mañana del 18 de febrero de 1943, a fin de coindicir con la salida de clase de los estudiantes.
Con la mayoría de los folletos ya repartidos en lugares importantes, Sophie Scholl tomó la decisión de subir las escaleras hasta lo alto del atrio y lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Fue vista por un conserje, quien era miembro del partido Nazi, y cerró las puertas del edificio de la universidad encerrando a los hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a la Gestapo quienes arrestaron a los hermanos Scholl. Los otros miembros activos cayeron pronto en redadas a los amigos de Hans y Sophie, y tanto el grupo como todo aquel asociado con ellos fue interrogados.
En prisión
La Gestapo colocó a una prisionera política alemana de nombre Elsa Gebel a espiar a Sophie con la intención de obtener más nombres de miembros del grupo, sin embargo Elsa fue captada por el movimiento y cambió sus convicciones ante la dictadura a quienes no reportó nada. Posterior a la guerra Elsa Gebel dirigió una carta a los padres de Sophie a quienes les escribió que en esos ultimos cinco días de la vida de su hija, ella había cambiado toda su forma de pensar y eso la había marcado para siempre.
Los Scholl y Probst fueron los primeros en comparecer ante el tribunal, el 22 de febrero de 1943. Se les encontró culpables de traición por Roland Freisler (el Juez Supremo del Tribunal del Pueblo de Alemania) y condenados a ser ejecutados en la guillotina ese mismo día.
Extrañamente, a los Scholl y a Probst se les permitió compartir varios minutos solos antes de la ejecución. Sus últimas palabras, justo antes de ser guillotinada por los nazis, fueron: "Sus cabezas caerán también".
Los otros miembros clave del grupo también fueron decapitados más tarde aquel verano. Amigos y colegas de la Rosa Blanca, aquellos que habían ayudado en la preparación y distribución de folletos, así como recaudado dinero para la viuda e hijos pequeños de Probst, fueron sentenciados a penas de prisión entre los seis meses y los diez años.
Sin embargo la organización continuó, elaboró un septimo panfleto y creció en células clandestinas con el objeto de hacer crecer la resistencia contra el Régimen.
En el cine
En años posteriores, los Scholl han sido inmortalizados en el cine y en el teatro, siendo Lena Stolze, una actriz alemana, quien interpretó a Sophie Scholl en "La Rosa Blanca" y en "Los últimos cinco días" donde se narran los últimos cinco días entre Sophie y Else Gebel.
En febrero de 2005 una nueva película sobre la figura de Sophie Scholl salió a la luz; se trata de Sophie Scholl - Los últimos días, donde la actriz Julia Jentsch interpreta a Sophie. Basada en entrevistas con supervivientes y transcripciones que permanecieron ocultas en los archivos de la RDA hasta 1990, fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera en 2006.
Actualmente "La Rosa Blanca" es sinónimo de lucha por la libertad y muchas calles, parques, avenidas y escuelas de Alemania llevan el nombre de los hermanos Scholl."
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sophie_Scholl"
En años posteriores, los Scholl han sido inmortalizados en el cine y en el teatro, siendo Lena Stolze, una actriz alemana, quien interpretó a Sophie Scholl en "La Rosa Blanca" y en "Los últimos cinco días" donde se narran los últimos cinco días entre Sophie y Else Gebel.
En febrero de 2005 una nueva película sobre la figura de Sophie Scholl salió a la luz; se trata de Sophie Scholl - Los últimos días, donde la actriz Julia Jentsch interpreta a Sophie. Basada en entrevistas con supervivientes y transcripciones que permanecieron ocultas en los archivos de la RDA hasta 1990, fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera en 2006.
Actualmente "La Rosa Blanca" es sinónimo de lucha por la libertad y muchas calles, parques, avenidas y escuelas de Alemania llevan el nombre de los hermanos Scholl."
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sophie_Scholl"


7 comentarios:
Vaya, que entrada más densa...aquí te dejo mi fósforo, para que haya alguna luz encendida, MC.
....algo he leído de aquel periodo, y de lo que significaron, oponiéndose a la más terrible maquinaria de poder que se hubiera creado en aquel tiempo.... la lección que hoy nos pueden enseñar es que aun cruel, el mundo admite siempre otra perspectiva, y que si queremos cambiarlo, quizás debamos luchar y enfrentarnos.... porque de lo contrario, no haremos sino doblegarnos a su voluntad....
...muy buen post!...
La observación más inmediata: qué chiquita parecía, y qué fortaleza.
Voy a ver si consigo la película.
Un abrazo, ignus.
Gracias por los fósforos y los comentarios ;)
Y sí, pero asumir otra perspectiva a veces es fácil. Basta con no dejar que cale. La proactividad es algo más complicado, y ser coherente con uno mismo con valor es algo exótico de ver...
Esa lucha personal en un mundo plagado de pequeñas batallas que, a veces (la gran mayoría, creo yo) están veladas. Y en el peor de los casos, son fáciles de velar.
Cuesta poco cerrar los ojos.
Nos difuminaremos? :P
pasame tu mail para agragarte a mi msn. por favor, claro.
muy lindo tu blog....
La película es muy recomendable, lo único es que se centra sólo en ella y en los últimos cuatro días; pero es muy buena y la actuación de ella espectacular.
Ahora lo que si vale el esfuerzo es conocer la historia del grupo "La Rosa Blanca"; realmente es de "encourage" ; hay que tener las ideas claras y una firmeza poco habitual, para hacer lo que hicieron.Me emocioné cuando conocí la historia a fondo y visité los lugares donde transcurrieron los hechos.Me preguntaba constantemente: ¿Hubieras sido capaz de hacer lo mismo?...
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