14 febrero 2006

Sin querer, sin esperarlo... sí, sonrío.

Llegó para desordenarme el día,
secar la hiel
y revolverme los cajones.

Contados desperfectos
sólo queda ese recuerdo

tantas veces desteñido
revelado en la ironía que se pierde
con el calor que permanece
en la curva de mi espalda.
En la memoria de las sábanas.

Y no somos nadie
para besar los párpados
y arrancarnos telarañas.
Para buscarnos hoy,
para quedar mañana.

Y recorrernos con los dedos la palabra,
el día a día en la mirada que se entiende
y que se clava.
El hoy por hoy,
el mañana por mañana.

He dejado de sangrar entre sus brazos,
estallando con desprecio la mentira.
Perdí el azul de la inocencia
y una apuesta entre faroles de pasado.
Gané mi día, sorprendente,
sin ambages.

Hoy, sin saber que sonreía,
he visto el brillo que creía asesinado,
se me agarró al escrutar en el espejo.
Ya había cambiado,
y todo eran papeles,
claro-oscuros casi siempre descifrables.

Pero hoy supe que los puños eran
para abandonar ficciones,
y con la mente,
sólo con la lengua y con la piel tan libres
dibujar un plan
y perderme, totalmente,
y poco a poco,
en sus caricias.

7 comentarios:

Ponto García dijo...

.. abre las manos ...

Explorando dijo...

ternura 100%...


...usted derrite las palabras!

principio de incertidumbre dijo...

Quién dijo que no se podía encontrar alegría en sus poemas.

:)

JM Barranco dijo...

Pues todavía no he tenido de leer todo tu blog. Este ultimo poema es bonito. Enigmático en su parte central. pero bonito
Te invito a que visites mi blog. Yo seguiré visitando el tuyo.
Un abrazo de bienvenida

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena!

Ignis fatuus dijo...

Gracias, chicos, por los comentarios.

Y... le echaré un vistazo, jm, otro abrazo de vuelta,

Anónimo dijo...

Me has alegrado mucho el día.... gracias...