27 enero 2006

Breve prefacio de mis ojos

En este presente-contraste tengo más ojos y menos párpados.
Estos días, en el filo de la duda, he bajado sin cortarme.
Y una mano que callada te acaricia recibe, después de milenios esquivas, una auténtica Mirada.
No he querido descorrer las cortinas.
No quería preguntarme por mi risa ni partir completamente de un pasado desahuciado.
A ti no quería Verte.
Sólo que me enredaras en tus tretas para quedar conmigo
y hacerme reir a carcajadas.
No quería ni pensar que llevas meses siendo en mucho y sin decírtelo
como tantas veces dije que quería.
Respondiste en muchas sombras y cosiste algún absurdo de mi pecho.
Y yo he puesto, delante de tus ojos,
un pañuelo manchado con mi sangre cada vez que me mirabas fijamente.
Una mueca huidiza. Un cristal.
No quería olvidarme.
No quería pensar que me mentía en ese tiempo de "certeza" que me clavó el corazón
y aún me llena la cabeza de miseria y de patrañas.
De millones de palabras que te quiebran la garganta
y de modos que no se entienden.
Y yo rota, escapándome del polvo y de la arena.
Y tú estabas ahí. Esperándome.
Me diste todo el aire que necesité. Me soplaste más quizá a costa de hipotecar tu sueño.
Nunca lo dijiste, sólo me arropaste con templanza, sin ponerme entre las manos
esos gestos que pesan más que el agua.
Y yo incrédula por tantos dedos tanto tiempo inútiles, sin señalarme.
Sabías que podía alejarme y no hubo reproches absurdos, ni historietas para no dormir.
No me vestiste de medusa, sólo me envolviste con tus preguntas discretas,
y un abrazo templado al auxilio de la noche.
Te puse mi libertad como escudo,
y mil palabras,
en ese gesto brutal que nos protege del pasado
y nos condena el presente...
y me besaste la mano.
Toneladas de respeto en esos ojos,
insolentes en las bromas compartidas,
de ternura abrumadora cuando crees que no te miro.
Y esa seguridad templada escuchando mis palabras.

Y ese era el camino. Que tú seguiste por ti mismo mientras cerraba la puerta,
sin saber que, entonces, viniste conmigo.
Y tengo miedo y calambres cuando pienso...
Porque al fin y al cabo... me has contado cuentos sin pedírtelo
y me has arrancado sin piedad mi tiempo y mis sonrisas.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Inicio a lo Pessoa ("las cortinas de mi ventana
pero no tiene cortinas")
seguido de una concatenación/connotación tremenda; ajuste de cuentas "face off". Sin tapujos, sin resignación, con extremada delizadeza.

Me gusto, y mucho

principio de incertidumbre dijo...

Me gustó (a veces con textos largos me re enojo, ¡pero vos sos la excepción!).

Hay una elegancia, sutil, simple y compleja que nace y surgen de tus poemas.

Beso-.

Umma1 dijo...

Coincido con Principio de incertidumbre.
Muy elegante

Anónimo dijo...

ignis anima, ignis cor... basium

Explorando dijo...

...triste, triste es el sentimiento que nos deja, y sin esperanza...

...no querer ver a nadie que nos marchitte sentimientos...

Ignis fatuus dijo...

Vaya (Mnem, PdI & Umma1): Gracias. Y besos a los tres.

Mawrur: así insconscientemente has escogido el más curioso de los tres!

"La palabra beso se deriva del latín "basium": es el beso más romântico, apasionado, en la boca; "saevium", el beso delicado y tierno; y "osculum", el que es dado en la cara"

Besitos pra ti tamén

Matt: Me pasaré por ahí a echar un vistazo a tus rarezas en cuanto tenga un ratillo más largo, jeje
Bicos,

Espacio: Lo que te deja es sin fe... Y sin ganas de creer en nada o nadie. Unas para bien, otras para mal nos velamos...
La esperanza es verse a uno mismo detrás de esos velos, aunque sea de vez en cuando, para saber dónde estás. Bicos ó lonxe.

Anónimo dijo...

Domingo de sol, opera y palabras preciosas que leer y saborear en cada silencio...
Gracias por el momento brindado por tu poesía....

Anónimo dijo...

jeje, pués si fue inconsientemente... vaya que no lo sabía... pues... besitos, como tu dices. :)