06 diciembre 2005

Hubo un ayer con un nudo en la garganta

Yo no quiero masticar motivos, vomitar razones.
Llegué, desde esa piedra, multiplicando los escollos,
zig-zagueando en ese baile del pasado
donde juegan los mañanas a aburrirte de presente.
Ya me comí tus fichas, y dejé de contar veinte,
de esperar que me esperaras.
Como si fuera ese, camino de una vía andado y desandado.
Ya voló, intoxicado por el humo, aquel pájaro de plumas azules
y pilares intachables.
Ya no. Sólo caes a provocar mis fauces,
a inundarme de silencios, a tejer de telaraña
y otear mis escalones.
Yo me quedo aquí. Con mis cicatrices y mis dudas y certezas.
En alguna parte. En alguna parte donde existe lo invisible.
Y sobran los silencios explicables, las lagunas de la mente
sin infiernos.
Los huecos con alfombras de temor y cascabeles,
la música en la lluvia a la vuelta de la esquina.
Los labios y los ojos. Los sueños, la belleza.
Las risas de los niños hablando de la nada.
El todo o lo imposible sin falacias.

3 comentarios:

Alfredo dijo...

Ya voló, intoxicado por el humo, aquel pájaro de plumas azules
y pilares intachables.


Y habrá un mañana no menos espléndido e incierto. Mi imaginación, acaso portadora de percepciones que fueron de algún ancestro (y a saber cómo permanecen en mí) suele volar en ciertas ocasiones por determinados ámbitos lluviosos y enmohecidos, de media luz casi nocturna, de melancolía sin amargura, de memoria que da fortaleza para seguir andando. No puedo sustraerme a vivir también ese clima estético (y hasta moral) cuando te leo.
:-)

principio de incertidumbre dijo...

"Llegué, desde esa piedra, multiplicando los escollos"


Me encantan estos versos. En realidad todo el poema. Entero.

Perdón por la libre asociación, pero todo lo que esté relacionado con piedras, o nazca de ellas, tiene una belleza inefable.

Me gustan las sentencias finales.
La risa de los niños hablando de la nada.
Sí.

Ignis fatuus dijo...

Alfredo: En realidad no es moral, si no cuando algo es incuestionable, sin fisuras, sin ningún atisbo de dudas, perfecto. Y eso se te clava en la garganta...

PdI: Uf, en este caso la conceptualización era bastante negativa. La imagen de ir rebotando, como una mala pelota, de piedra en piedra, errando una y otra vez, tropezando una vez más otra en una especie de bucle macabro del que cuesta salir.

Nada para decir: Sí, es mentira.
La razón inventa sus razones (valga la redundancia), como el corazón, como las vísceras, como la piel, los ojos, los labios... supongo que se nos mezclan y, supongo también, que si no están en consonancia algo dentro de nosotros puede acabar roto.
Y claro, "seguro" no es nada... de relatividad y subjetividad está (y estamos) el mundo lleno. De conjuntos, de poder amalgamar todas esas subjetividades, propias y ajenas, con algo parecido a la "paz" es de lo que se Vive
-para mí-(nótense las mayúsculas).
En fin...

Abrazos múltiples,