26 abril 2006


Desde 1996 supo lo que era el temblor de la carne. El tintineo de las ganas, las curvas que se cruzan en la frente, fría y arrugada. El espacio en blanco se encontró en el mordisco gélido de una habitación en penumbras. En lo grotesco de unas sábanas que te pican en las piernas, que te estropean el sueño y son la madre de las peores pesadillas. Nunca tuvo tiempo para decir que basta, que entre su cuello y su camisa también había un pájaro empapado, un cuerpo frágil y sin voz para la lluvia. Un grito oculto en todas las frecuencias improbables. Se cayó, desgarrando todas las cortinas de los sueños. Y ese diente, el último de leche, se lo robó a la almohada a las tres de la mañana. Eligió, entre los juegos y los libros, un pequeño cascabel de un verde descolorido. Cuando la noche traicionera se cernía, se apostaba debajo de las sábanas y se quedaba en silencio. Un silencio enorme y pastoso, que se pegaba como manteca a su cuerpo, haciéndolo desaparecer. Entonces sonreía, una sonrisa tímida que desafiaba a la muerte y a las sombras, y buscaba a tientas en el cajón de la mesilla ese tintineo que, como hilos, reunía sus huesos y su mente, en un castillo de sábanas. A salvo de vejez y decepciones.

6 comentarios:

Ponto García dijo...

Muy bello. Y que estupendo conjunto con la foto. Rotundo el acento rojo. Contrapunto de las letras.

Alfredo dijo...

Elegante y armoniosa pluma, como siempre.

Sólo quería dejar testimonio de mi paso por aqu{i: un saludo, unas pocas líneas acompañadas de la mejor sonrisa :-)

Hasta pronto

Anónimo dijo...

¡Je! Yo tengo junto a mi cama un mono que canta cuando se acciona un mecanismo de su cola. Últimamente lo eligo antes que los libros... por descansar :D

Muxu

Anónimo dijo...

Me encanto, me recordó a un cuento de Highsmith pero mejor.

(Se me había olvidado)

Fer dijo...

De pequeño tuve un talismán que me protegía de mis miedos. Cuando crecí un poco más lo cambié por un autito de carrera.
Desde entonces hasta hoy, mis miedos me acosan...

Ignis fatuus dijo...

Gracias a todos por los comentarios. A Ponto por su manera de mirar (que nunca me deja en el gris, aunque lo merezca); lo mismo para Alfredo, que asoma o seu loiro cabelo pra saudar, e sempre se agradece; Nada para decir, secundo tus palabras, aunque haya que romper muchos hilos y muchos huesos; Matt, por ser ese chico virtual de la eterna sonrisa, las lecciones más simples y las más hermosas, no me gustaría que se te gastara y aún con la tristeza, me das lecciones (ánimo :*); Mnemosine, entre sus castillos de libros, nihilismos y decepciones... y en toda fortaleza recala la magia. Yo no lo dudo.
Gibreel, con tus despedidas, y añoranzas y quiebros...y la sensibilidad que nos regalas, que habla más de ti que la tristeza, y algunos momentos.
Yo rompería un hilo de esa carcasa por vosotros. Lamentablemente sólo podemos darnos "instrucciones" a distancia ;)
Pero eso a veces también hace sonreir.
Gracias,