09 enero 2006

¿Por qué Duele así?











Si la respiración se acelera,
tiemblan noches de pensamientos encontrados,
de recuerdos que te inundan de locura
de ambigüedad transportada al pasado,
que te cierra este presente de carteles
de derribo y creencias vagas.

Por qué Duele así tanta memoria,
por qué se clava como el sentido encontrado
que has perdido para no acertarte más
cuando te pierdes entre la palabra,
en el pensamiento, en este silencio-ponzoña
que me roba el aire…

Por qué Duele el cansancio
que te lleva a toparte con paisajes
en los que ya no crees.
Por qué te agarrota, te hunde, te envilece,
te llena de zozobra los delirios,
los párpados, las manos en la cara…

Por qué Duelen ambas cosas.
O quizá más que ese Silencio la certeza
de no verte/me nunca más al hallarme -o no-
allí en tus ojos.
La pérdida absoluta, el miedo ciego.
La cobarde incertidumbre del mañana, quizá mañana,
un futuro en perpetuo suspenso.

Cuando en este presente ya no caben las certezas
y da miedo, horrible miedo,
(¿perderte? ¿perderme? ¿Qué me encuentres?
¿No encontrarme nunca más?)
cercenar en la rotura de distancia,
en este infame presente, confuso paso,
con sólo ese gesto
cualquier futura ilusión,
cualquier vago pensamiento.

Esa posibilidad,
perdida en la marea de recuerdos,
de las cruces y los giros que se esperan en la vida,
que no cabe en el presente.
Cualquier imposible…
en el que no tenga que esquivar todas mis sombras
y mi cara en el espejo
para obviar todo ese final irrevocable
que me convoca ante la noche en la ventana.

Y me lleva a preguntarme
lo que jamás en este instante
será uno de esos caminos-respuesta
que tanto me gustó seguir.
Esos en los que sólo hay que tener zapatos
aún no ahogados de esta lluvia.
Un par de piernas
y algo de valor en la mochila.

10 comentarios:

Ignis fatuus dijo...

Pequeño momento de "horas negras", en realidad en cuanto corro la cortina todo eso se disuelve -y lo procuro- con la mañana y no me faltan sonrisas...
A veces se dejan cosas atrás, que dejaron heridas, que todavía pesan...
Tendré que poner algo más alegre, que parece que me voy muriendo por los rincones! (pero es como me sale el escribir, en ese "instante", como una catarsis)

Un abrazo,

Sansara dijo...

... y sin embargo, al cerrar la cortina, esas horas negras se te quedan observando desde el otro lado de la ventana. Y olvidas que todo aquello que disuelves, en realidad solamente toma otra forma.

Esperaremos (alguno, de nuevo en la sombra) ese algo más alegre.

Anónimo dijo...

A mi me gusto (como siempre)... exceso de memoria y de recuerdo en la mochila. Mejor que la indiferencia de la incosciencia.

"Caminate no hay camino..." dijo Machado. La lluvia siempre anega (?) la (mi) tristeza. Yo escucho sus versos como una canción de "Smog".

Buen comienzo de año

Anónimo dijo...

El comienzo de año en mi caso viene cargado de recuerdos, pero con la inevitable sensación de que por más que no quiera la vida me lleva a encontrarme en esos caminos-respuesta.... gracias por prestarme otra vez preciosas palabras.
Von-Ber

Anónimo dijo...

El árbol si hablara, cuando le quitaran una rama preguntaría: ¿por qué duele así?

Pasa el tiempo y solo queda un muñón, reseco, viejo, cicatriz; pero ya no es el mismo árbol.

principio de incertidumbre dijo...

Yo te entiendo, ignus, las pocas veces que me siento a escribir quedan cosas bastantes tristes, y no siempre (casi nunca) corresponden a mi estado actual. Qué le vamos a hacer.
Te imagino alguien que ríe mucho. Para nada triste.


P.D. me olvidé de comentar el poema anterior, creí que lo había hecho. De hecho me gusta más que éste. Tal vez por lo breve y porque golpea.

Un beso.

Explorando dijo...

el dolor detiene el alma, y por eso en esos instantes las palabras brotan, como el jugo como se exprime una fruta...

...y como ese jugo, son dulces tus palabras, me encanta leerlas y empalagarme de ellas!!

Lebensträumerin dijo...
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Enric Draven dijo...

pues lo importante son las ultimas palabras.
si entre dolor y desesperanza te queda valor... no lo has perdido todo :)


saludos

Enric

Fer dijo...

Yo venía a invitarla a un juego y decirle que en mi blog están las instrucciones... pero acabo de leer su poema y ya no sé si quiero jugar o llorar o simplemente sentarme en el balcón arropado con una manta y mirar el cielo gris pensando en sus palabras...