Si deshojo los matices de mí misma,
lo ajeno nunca estuvo tan prendido a mis lunares,
a mi pelo enredado.
El dolor me sorprendió en parpadeos sorprendentes.
De pronto, el llanto infinito, la voz quebrada,
el momento insoportable, la irónica “cumbre”.
Y ya, la quietud exagerada,
la lágrima prendida en un fotograma fantasma.
Mirar a la ventana, más allá de la ventana,
más allá de los días y las horas y la vida…
Blanco. Del de la muerte. Del del olvido.
Seguir clavada como todos los malditos,
en un pentagrama, en oraciones fugaces
en imágenes que te cierran los párpados,
que te tetanizan la garganta.
Este maligno punto de círculos rotos
deja pasar una luz que bien pudiera ser la luna
o bien una farola.
Luz que te enfoca e hipnotiza
sin llegar a calentar todas las mañanas
con toda la certeza que cabe en este pecho de ser tú,
recogiendo, entre sonrisas, las señales.
El mundo se transforma así.
Un globo enorme, de cristales que reflejan un azul
que ha crecido derribando más barreras,
y le gusta observar en el espejo
un gigante de sarcástica sonrisa.
19 diciembre 2005
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3 comentarios:
Creo que lograste tu cometido, crear un hechizo que me hace leer y leer tus palabras y en cada lectura encontrar significados distintos pero bellos a la vez...
Te felicito por el uso de palabras!
Saludos
Karl
Un haz de luz que se rompe al atravesar un cristal.
Una imagen que se quiebra en un espejo roto.
Yo.
He caido en este espacio un poco de casualidad otro poco recomendado por "fuegos cercanos"...
solo puedo decir que me ha encantado escuchar una voz tan cercana y profunda...
inevitablemente hoy en mi cabeza resonarán las palabras "luz que te enfoca e hipnotiza sin llegar a calentar todas las mañanas con toda la certeza que cabe en este pecho de ser tú"....
otro día osaré a tomar prestado otras palabras, gracias
Von ber
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